martes, 29 de marzo de 2011

Estudio en Malasaña / Brijuni Arquitectos

© Miguel de Guzmán
Arquitectos: Brijuni Arquitectos / Beatriz Villanueva Cajide + Francisco Javier Casas Cobo
Ubicación: Malasaña, Madrid, España
Colaboradores del proyecto: Juan Carlos Domínguez Sánchez (arquitecto técnico), Beatriz Gutiérrez Miguélez (arquitecto), Rebeca Vallecillo Villar (arquitecto) y Jack Babiloni (artista)
Contratista: Luís Beltrán Cárdenas / Construcciones Beltrán Cárdenas
Electricistas: Juan Carlos y Emilio Armenteros
Carpinteros metálicos: Salvador Torres Cano
Fotografías: Imagen Subliminal / Miguel de Guzmán


Situado en el céntrico y singular barrio de Malasaña, degradado por infinitas obras y el vandalismo grafitero constante, la reforma de este local, una antigua carpintería metálica, busca abrirse al que también es uno de los rincones con mayor encanto de Madrid y, al mismo tiempo, mostrar los tesoros escondidos en la arquitectura de los edificios de la zona.
© Miguel de Guzmán
Dos grandes ventanales reclaman la luz y muestran el interior, la nueva vida de este espacio antes oscuro, sucio, casi clandestino; ahora alegre y extrovertido, renunciando a la absurda intimidad que proporcionan los vidrios al ácido, recordando así las agradabilísimas oficinas centroeuropeas a pie de calle, como aquellas que envidiábamos cuando vivíamos en Rotterdam. El vidrio de seguridad de la fachada a calle evita el uso de cerramientos exteriores y elementos que contribuyen al afeamiento de la zona y no se integran fácilmente con la decimonónica arquitectura tradicional del distrito centro. Al estar la fachada del edificio protegida, las carpinterías se eligen de madera y se pintan en blanco para igualarse con las de los vecinos de pisos superiores. La fachada posterior también se abre al pequeño patio trasero donde unas losetas de caucho reciclado y un metracilato perimetral con un motivo floral repetitivo adecentan un espacio residual y lo convierten en pequeña zona de descanso.
© Miguel de Guzmán
Ya en el interior, en una primera fase se limpia el local, se eliminan los acabados de paredes, techos y elementos estructurales para estudiar su estado y potencial. Con objeto de poner en relieve la arquitectura original del local se decide conservar todos aquellos elementos cuyo estado es aceptable. Se limita el enfoscado al sótano debido a la humedad que presentan sus paramentos y el recubrimiento con pladur a los muros más estropeados de la zona de oficina superior. El techo presenta mal estado de conservación, lo que nos obliga a cubrirlo con un falso techo que ocultará el cableado de la iluminación superior. Sobre el suelo de baldosas de terrazo, muy deteriorado debido al anterior uso del local, se dispone un mínimo suelo técnico que se acabará en resina de color verde ácido, color que, combinado con el blanco, será el que marque la presencia de elementos nuevos.
© Miguel de Guzmán
Sobre los paramentos y elementos estructurales que aún permanecen visibles se aplica un tratamiento de protección que subraya su presencia frente a aquellos que se decide ocultar. La única excepción a esta regla la constituye la columna central de hierro que se pinta en verde ácido, uno de los colores de los elementos nuevos, para unificarla con el suelo y destacarla como elemento característico presente en un gran número de locales del barrio.
A pesar de que algunos paramentos no podían permanecer vistos por su mal estado, se cubren sólo las partes que están en contacto con los usuarios, de modo que el acabado original asoma por encima del pladur devolviéndonos la memoria constructiva de la identidad del edificio original. Así ocurre en las paredes laterales cubiertas por pladur blanco y en las que limitan las zonas húmedas [aseo y office] que se sitúan al fondo del local sobre el pladur pistacho.
© Miguel de Guzmán
En el mobiliario hecho a medida se busca la integración total con la reforma; se concibe como una extensión de la pared en la que se sitúa, apareciendo prácticamente como una prolongación de sus paramentos. Para conseguirlo se ha pintado en el mismo color de la pared y se ha fabricado de su misma altura. En el caso del aseo, además, se aprovecha el hueco de una antigua puerta, ya en desuso, que unía el local con otro sótano del edificio.
© Miguel de Guzmán
Bajando al sótano realizamos la misma operación en los armarios laterales, que llegan únicamente al límite del muro, dejando libre la bóveda en toda su longitud, lienzo blanco ideal para la intervención del artista Jack Babiloni que ante nuestro sugerencia de una pintura mayoritariamente monocroma reaccionó con una propuesta cuyo resultado “alto en trementina, ex profeso y ad hoc titulado Brijuni es un paisaje mental” según sus propias palabras, nos gusta especialmente y nos emociona y protege en cada reunión que mantenemos abajo. Los armarios y zonas de archivo aparecen tras puertas correderas transparentes de metacrilato retroiluminado para no estrechar el espacio visualmente.
plantas
El aseo, en la planta superior, se oculta con un vinilo de motivos vegetales que juega con la transparencia para disimular las partes más necesitadas de intimidad mientras que en la planta inferior, donde la intimidad no es mandatoria, son transparentes, dejando a la vista el juego de colores que los libros y carpetas de los armarios establecen en su interior.
Armarios, aseo y cocina se sitúan en las paredes del local, dejando libre un gran espacio central tanto en la planta baja como en el sótano. Para no interrumpir su fluidez se seleccionan unos muebles sencillos, ligeros y cuyos colores sintonicen con los elegidos para los elementos estructurales, en una configuración flexible que cambia según las necesidades del estudio.
corte 1
El resto de elementos tales como lámparas, estores, instalaciones de aire acondicionado o eléctricas se dejan vistos, evitando rozas o cortineros para mostrar cómo es la unión de cada uno de los elementos con la estructura original. Al igual que los muebles, todo se trata como piezas colocadas en un espacio que, de este modo, se convierte en el auténtico protagonista.

Clásicos de Arquitectura: Torre Eiffel / Gustave Eiffel

© Flickr - User: Anirudh Koul
Diseño Estructura: Gustave Eiffel y Colaboradores
Arquitecto: Stephen Suavestre (arquitecto jefe de la Empresa Eiffel)
Ubicación: Paris, Francia
Ingenieros: Maurice Koechlin & Emile Nouguier
Contratista: Gustave Eiffel & Cie
La Exposición Universal de 1889, también conocida como la Feria Mundial, se celebra en París cada 100 años desde el inicio de la Revolución Francesa. París utilizó esta celebración para reconstruir partes de la ciudad que rodeaban la Basílica. Hubo exposiciones, 28 millones de visitantes, atracciones y los más inolvidable de todo, la impresionante estructura de hierro de 1063 pies conocida como la Torre Eiffel.
© tour-eiffel.fr
La visión de Gustave Eiffel como ingeniero y diseñador,  logró asombrar a multitudes con el edificio más alto de Francia, que a su vez fue construido como la entrada a la Feria Mundial. La Torre Eiffel no sólo fue el edificio más alto del mundo hasta 1930 con la construcción del Edificio Chrysler en Nueva York, si no que además sigue siendo el  monumento más visitado del mundo.
© Fred Relaix
El diseño fue concebido con los principios de estructuras de puentes (de la empresa de ingeniería de Eiffel). La torre Eiffel consta de cuatro columnas de vigas de celosía separadas en la base y reunidas en la parte superior de la estructura con vigas de metal a intervalos regulares. Eiffel tenía confianza en la fuerza de su estructura, y durante el proceso de diseño en 1884 se registró una patente “para una nueva configuración que permite la construcción de soportes metálicos y torres de alta tensión capaces de superar una altura de 300 metros (1000 pies). ”
© Fred Relaix
La construcción comenzó el 1 de Julio de 1887. Más de trescientos trabajadores trabajaron largas horas durante dos años para montar la estructura de hierro. Son 18.000 piezas que forman la torre, específicamente diseñadas y calculadas con extrema precisión.
Las cerchas de hierro se mantienen unidas gracias a remaches térmicamente ensamblados que se contraen durante el enfriamiento para crear un buen ajuste. Son 4 los soportes que constituyen la base sobre las  fundaciones de concreto. Los arcos entre ellos no tienen ningún propósito estructural, sin embargo es un gesto romántico con fines estéticos integrado en el diseño. Como la construcción continúa hacia arriba, las condiciones se hicieron más peligrosas debido a la existencia de sólo tres pisos intermedios en la torre. Hubo algunos problemas, sin embargo, la estructura fue construida de manera rápida, en un tiempo récord.A su finalización en 1889, Eiffel recibió condecoraciones por parte de la Legión de Honor.
© Fred Relaix
La instalación de ascensores públicos para los tres niveles de la torre fue un desafío. Los ascensores se elevan cuatro pilares para los dos niveles inferiores, los cuales contienen cada uno un restaurante y una terraza alrededor de la torre con amplias vistas de la ciudad. Para llegar a la cima de la torre, dos cabinas contrabalanceadas llevan a los visitantes al cielo diariamente.
© Fred Relaix
Para muchas personas la torre no era un gran atractivo durante su construcción, y varios artistas importantes y escritores firmaron la “Protesta contra la Torre Eiffel de Monsieur”. Hubo muchos insultos hechos por satíricos de oposición, llamándolo un “farol verdaderamente trágico” y “un esqueleto de campanario”. Sin embargo estas opiniones parecían desvanecerse al término de la torre. No sólo atrajo a un número inmenso de visitantes, también dejó al mundo entero asombrado.
© Fred Relaix
La Torre Eiffel se convirtió en el símbolo de París. La gente sube a través de la estructura y con cada paso que da, se encuentra con vistas impresionantes de la ciudad a través del marco de hierro. Es emocionante, aterrador, mágico, y excitante el ascender al punto más alto de la torre de París, en la medida en que se siente constantemente el viento en la cara mientras se tiene la oportunidad de sentir físicamente el exterior de la estructura que rodea.
© Fred Relaix
Por la noche la torre ilumina con 20.000 bombillas de iluminación por sobre la ciudad. Por diez minutos cada hora parpadean las luces pequeñas a lo largo de la torre, que parece brillar como verdaderos diamantes. Una experiencia arquitectónica diferente a cualquier otra, la Torre Eiffel es un icono que el mundo insiste en mantener como uno de los monumentos con mayores logros estructurales creado por el hombre.
Fotografías:  Fred Relaix, tour-eiffel.fr, Usuario de Flickr:Anirudh Koul
Referencias: tour-eiffel.fr